Cartel estadounidense de La Pasión de Juana de Arco, 1929.
Dreyer filmó esta gran obra cinematográfica en 1927,
estrenándose un año después, siendo contemporánea a la filmación y estreno de
la primera película de cine sonoro: El
cantante de Jazz. La obra de Dreyer manifiesta, de manera clarísima, el
poder de los elementos estrictamente cinematográficos para desarrollar un
relato fílmico.






